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domingo, 15 de enero de 2012

Las tres Gracias o Cárites

Eran tres diosas hijas de Zeus y la ninfa Eurinome, hija del titán Océano. Sus nombres eran Áglae o Aglaya, Eufrosine y Talía. Eran las diosas de la belleza, el hechizo y la alegría. A cada una de ellas le correspondía una cualidad como la belleza, la jovialidad, el esplendor o el buen gusto pero cada fuente hace esta distribución a antojo por lo que no puede establecerse una clasificación clara.
Las Gracias presidían los banquetes, las danzas y todas las actividades y celebraciones placenteras, en definitiva, todo aquello que en el mundo pudiera haber de agradable, placentero, interesante, atractivo... Las Gracias otorgaban a dioses y mortales la alegría pero no sólo eso sino también la elocuencia, la liberalidad y la sabiduría. Se creían que tenían la capacidad de dotar a los hombres de la genialidad necesaria para ser un excepcional artista.
Las Gracias eran compañía habitual en el Olimpo de Afrodita y Eros y están muy relacionadas con las Musas con las que se divertían al son de la música que Apolo tocaba. Áglae, la más joven, era también la más bella y estaba casada con el dios Hefesto. Las Gracias eran jóvenes y muy bellas pero sobre todo modestas y solían llevar el pelo mal recogido a causa de los bailes. Siempre estaban danzando y precisamente es en la actitud de darse las manos y comenzar a bailar como más las ha representado el arte. Aunque en los principios de la civilización griega iban vestidas con una fina túnica después siempre aparecieron desnudas. A veces han aparecido entre los sátiros más horrendos para designar que no se puede juzgar a las personas por su apariencia y que los defectos del rostro pueden ser corregidos con un buen espíritu. Rara vez se hace referencia a estas diosas de manera individual. Por el contrario, son la representación griega de la triple diosa, presente en muchas otras mitologías del mundo.

jueves, 5 de enero de 2012

Morfeo

Morfeo se encargaba de construir los sueños de cada persona y de dar apariencia humana a las personas que en ellos aparecen. Además velaba porque nadie despertara a si padre, Hipnos, de su letargo.

martes, 19 de abril de 2011

Venus - Afrodita: Diosa del Amor y la belleza

Afrodita era la diosa Griega del amor y la belleza. Ella era conocida por los Romanos como Venus. A la perfección de su figura y la pureza de sus gestos ella agregaba una gracia inocente. En su cara dulce ella siempre tenía una sonrisa.

Una historia en particular muestra la amabilidad de la diosa del amor. A Pigmalión no le gustaban las mujeres de su pueblo porque eran pecadoras. El hizo una estatua de marfil de una mujer, y la cuidaba como si fuera su esposa. Un día le rezó a Afrodita y le pidió una esposa. Afrodita le dió vida a la estatua, y vió como ambos se casaron.

Afrodita no siempre fué amable. Cuando la gente la hacía enojar, no temía demostrar su cólera. Ella también estaba muy orgullosa porque podía lograr que los dioses se enamoraran de las personas.

Selene, la personificación de la luna

En la mitología griega, Selene es la personificación de la Luna. Es hija de los titanes Hiperión y Tía, y hermana de Helios, el Sol, y de Eos, la Aurora. Se la representaba como una mujer joven y hermosa, que recorría el cielo en un carruaje de plata tirado por dos caballos.
Se le conocen muchos amores. De Zeus tuvo una hija, Pandia. En Arcadia fue amante del dios Pan, quien le había obsequiado una manada de bueyes blancos.
Sin embargo, su historia más conocida es la que comparte con Endimión, pastor de Caria. Una noche de verano, luego de cuidar sus rebaños, Endimión se refugió en una gruta en el monte Latmos para descansar. La noche era clara, y en el cielo Selene paseaba en su carruaje. La luz de la luna entró en la cueva, y así Selene pudo ver al joven dormido. Desde el momento en que la diosa lo miró se enamoró de él.
Descendió entonces del Cielo, y Endimión fue despertado por el roce de los labios de Selene sobre los suyos. Toda la caverna estaba iluminada por la luz plateada de la Luna. Ante él vio a la diosa brillante, y entre los dos nació una gran pasión.
Selene subió después al Olimpo, y rogó a Zeus que le concediera a su amado la realización de un deseo, y el Señor del Olimpo aceptó. Endimión, luego de meditarlo, pidió el don de la eterna juventud, y poder dormir en un sueño perpetuo, del que sólo despertaría para recibir a Selene. Zeus le concedió su petición.
Desde entonces, Selene visita a su amante dormido en la caverna del monte. De este amor nacieron cincuenta hijas, y en varias versiones también, hijo de Selene y de Endimión fue Naxo, el héroe de la isla de Naxos.

Artemisa, Diosa virgen de la caza y la luna

En la mitología griega, Artemisa o Ártemis es la hija de Zeus y Leto, la hermana melliza de Apolo. Solía ser representada como una diosa virgen de la caza, llevando un arco y flechas. Más tarde pasó a estar asociada con la luna, como su hermano Apolo lo estaba con el sol. Fue una de las deidades más ampliamente veneradas y una de las más antiguas. En épocas posteriores fue mezclada con la diosa Diana de la mitología romana. En la mitología etrusca, tomaba la forma de Artume.

Cuando Hera descubrió que Leto estaba embarazada de su marido Zeus, prohibió que Leto diera a luz en cualquier lugar donde diera el sol. Además, la serpiente Pitón se puso a perseguir a Leto.

Pero Zeus envió al viento Aquilón para que recogiera a Leto y la llevara junto a Poseidón. Éste la llevó a la isla Ortigia (la cual había sido desgajada del fondo marino por Zeus para poder eludir la prohibición de la celosa Hera) y la cubrió con sus olas. Allí Leto dio a luz, agarrándose a un olivo, a Apolo y a Artemisa. Más tarde, la isla de Ortigia fue llamada Delos y Apolo mató a Pitón para vengar los sufrimientos de su madre.

Según cuenta una tradición, Artemisa nació antes que su hermano y ayudó a su madre a dar a luz a Apolo. En otra, la isla de Ortigia es una isla distinta de Delos. En la primera nació Artemisa y en la segunda, Apolo.

La infancia de Artemisa no está recogida en ningún mito conservado: la Ilíada reducía la figura de la pavorosa diosa a una niña que, tras haber sido azotada por Hera, subía al regazo de Zeus. El poeta Calímaco imaginó a la diosa "que se entretiene en las montañas con el arco" en algunas escenas encantadoras: a los tres años, Artemisa pidió a su padre, Zeus, mientras estaba sentada en su rodilla, que le concediese varios deseos. Pidió permanecer casta toda la eternidad y no ser atrapada en el matrimonio, sabuesos de orejas cortadas, ciervos para tirar de su carro, veinte ninfas Amnísides como compañeras de caza, y "sesenta bailarinas oceánides, todas de nueve años". Zeus accedió a sus deseos. Todas sus compañeras permanecieron vírgenes y ella guardó celosamente su castidad.

En una ocasión, Artemisa estaba bañándose desnuda en el bosque en compañía de su coro de ninfas, cuando el príncipe tebano y cazador Acteón, que pasaba por allí, la vio inintencionadamente. Pero las ninfas lo descubrieron y corrieron a tapar a Artemisa. Ésta se disgustó tanto por haber sido contemplada desnuda, que arrojó agua al rostro de Acteón, lo transformó en un ciervo e incitó a sus propios sabuesos a que lo atacaran. Éstos lo destrozaron sin saber que el ciervo que cazaban era su propio dueño. Aunque, según otra tradición, Acteón habría alardeado imprudentemente en cierta ocasión de ser mejor cazador que Artemisa, y ésta, para castigar su jactancia, le habría transformado en un venado que fue devorado por sus sabuesos.

En algunas versiones de la historia de Adonis, Artemisa o Ares (su amante en esta historia) enviaban un jabalí a matarle. Esta versión es sospechosa porque implica que Artemisa mantuvo relaciones con Ares y, sin embargo, virtualmente todas las fuentes coinciden en que se mantuvo casta todo el tiempo.

Es importante advertir que el concepto de "virginidad" es bastante diferente del actual. En aquella época se cree extrañamente que se consideraba una mujer virgen a la mujer soltera, sin ataduras con hombre alguno, apoyando así la naturaleza indomable de Artemisa.

Artemisa mataba a cualquiera de sus compañeras que perdiese su virginidad, tales como Mera y Calisto. Esta última perdió su virginidad con Zeus, que se había presentado disfrazado como Apolo o, en otras versiones, como la propia Artemisa. Calisto fue transformada en osa por Zeus, Artemisa o Hera. El hijo que había tenido con Zeus, Arcas, casi mató a su madre mientras cazaba, pero Zeus o Artemisa le detuvieron y subieron a ambos al cielo como la Osa Mayor y la Osa Menor. En otra versión, Artemisa persiguió y mató a Calisto antes de que Zeus la pusiera entre las constelaciones.

domingo, 17 de abril de 2011

Hécate: Luna Negra y Señora de las encrucijadas

Diosa griega del mundo subterráneo, mucho más antigua que el resto de los dioses del Olimpo. Su día sagrado es en Halloween o Samhain que se celebra el 31 de octubre en el Hemisferio Norte. Es la víspera de Todos los Santos cuando se dice que los espíritus de los muertos caminan por la tierra y desaparecen los límites entre la vida y la muerte. En algunos círculos, Samhain es el Año Nuevo de las brujas. Es la época del año ubicada entre el otoño y el solsticio de invierno, “cuando el sol comienza su viaje hacia la oscuridad”. El verano y sus cosechas quedan atrás y llega el momento para retirarse al interior de las casas, frente al fuego del hogar, en una actitud más introspectiva. Para el calendario celta esta época es uno de los festivales del fuego, por eso se lo celebra con el encendido de hogueras.
Como la madre de las brujas, Hécate representa la magia y la elaboración de hechizos. En muchas tradiciones, se la representa con tres cabezas (que pueden ser de diferentes animales como león, perro y yegua) o acompañada por un sabueso de tres cabezas como mascota (el Can Cerbero, guardián del Mundo Subterráneo). Los adoradores de Hécate solían dejar su estatua en las encrucijadas, de manera que mirase a los tres caminos al mismo tiempo. Esto es una manifestación de su carácter de Diosa Triple (doncella, madre y vieja) y forma diversas tríadas como en el caso de Artemisa-Selene-Hécate y Perséfone (Kore)-Deméter (Ceres)-Hécate. Esta triple naturaleza de la Diosa fue utilizada en los principios de la iglesia católica para presentar sus enseñanzas del Padre, Hijo y Espíritu Santo, análogos a la Doncella, la Madre y la Bruja. El atributo de sabiduría de la Bruja pasó al Espíritu Santo quien, en su aparición a los apóstoles en Pentecostés les impartió sabiduría espiritual para que pudieran salir a predicar. Otro paralelismo entre la cristiandad y la Triple Diosa son las tres Marías que aparecen en la tumba donde Cristo resucitó: María, la Virgen; María de Bethania, la esposa de Cleofás, y María Magdalena.
Está relacionada también a la sangre menstrual que originalmente era considerada sagrada y misteriosa. El nombre Hécate deriva de la diosa-comadrona egipcia Hequit, Heket o Hekat. El Heq era el matriarcado tribal del Egipto predinástico, presidido por una mujer sabia. Heket era una diosa con cabeza de rana conectada con el estado embrionario en el que el grano muerto se descomponía y comenzaba a germinar. Era también una de las comadronas que asistía cada mañana al nacimiento del sol.
En Grecia, Hécate era una diosa lunar, una de las trinidades originales conectada con las tres fases de la luna que gobernaba el cielo, la tierra y el submundo. Hesíodo, en la Teogononía, dice que era hija de dos Titanes: Asteria, una diosa estelar, y Perses, ámbos símbolos de la luz brillante. Asteria era a su vez hermana de Leto, madre de Apolo y Artemisa. Una tradición anterior la contempló como una diosa más primitiva y la hizo hija de Erebo y Nix (noche). Una tradición posterior afirma que era hija de Zeus y de Hera y que enfadó a ésta por robarle su colorete para regalárselo a Europa.
En un principio, los griegos helénicos hallaron difícil incluir a Hécate en su panteón. No obstante, y a pesar de no encontrarse entre los dioses del Olimpo, retuvo su dominio sobre el cielo y la tierra y el submundo, lo que hizo de ella la otorgadora de riquezas y de las bendiciones de la vida.
Experta en el arte de la adivinación, concede a los mortales sueños y visiones que, si se interpretan correctamente, les proporciona una mayor claridad para resolver sus problemas. Debido también a su asociación con Perséfone, está conectada con la muerte y la regeneración. Su presencia en el mundo subterráneo era la que otorgaba a los pre-helénicos la esperanza del renacimiento y la transformación, como opuesta a Hades, que representa la inevitabilidad de la muerte.
Por estar en el cruce de caminos puede mirar al pasado al presente y al futuro. Entre sus numerosas sacerdotisas estaban Medea y Circe. Sus árboles sagrados eran los tejos y los álamos negros. Como “perra negra” su estrella es Sirio y se la asocia también con los perros que ladran a la luna.

martes, 16 de noviembre de 2010

Hécate

Diosa Griega, reina de la noche, que representaba la parte mas oscuras de la luna y las profundidades de la tierra. Dirigía a los espíritus de los difuntos que regresaban de entre los vivos. Se la asocia con las brujas. Era la diosa de los caminos, los cruces y los fantasmas nocturnos; supervisaba los encantamientos y protegía a brujas y magos.